Tallaje de mochilas: largo de torso y litros

La talla de una mochila son dos cosas distintas: el largo del torso, que decide si la mochila te encaja en la espalda, y la capacidad en litros, que decide qué cabe dentro. Acierta primero con el largo del torso: es el que no puedes corregir después.

Senderista con una mochila bien ajustada en una cresta de montaña al atardecer

El largo del torso no es la estatura

Dos personas de la misma estatura pueden necesitar tallas de mochila distintas, porque las mochilas se ajustan a la distancia entre la vértebra C7 —el bulto óseo en la base del cuello cuando lo inclinas— y la parte alta de la cresta ilíaca, la repisa de los huesos de la cadera. Pide a alguien que pase una cinta entre esos dos puntos siguiendo la columna: aproximadamente 40–45 cm es una "S/M" típica y 45–50 cm una "M/L", pero cada marca corta distinto, así que usa su tabla con tu número.

El cinturón es quien carga

Una mochila bien ajustada apoya el 70–80 % de su peso en las caderas, no en los hombros: las caderas dirigen la carga a las piernas, los hombros la dirigen a la columna. El cinturón debe abrazar ceñido la parte alta de los huesos de la cadera, con los tirantes simplemente abrazando, no cargando. Si el cinturón te queda en la cintura o los tirantes se clavan, el largo de torso es el equivocado, y por mucho que tires de las cintas no se arregla un armazón de talla incorrecta.

¿De cuántos litros tiene que ser realmente una mochila?

SalidaEquipo compacto
Una noche fuera, tiempo suave35–45 L
Fin de semana, tres estaciones45–55 L
Una semana, o material voluminoso de entretiempo55–65 L

Estas cifras dan por supuesto material genuinamente compacto: una tienda pequeña, un sistema de dormir de plumón comprimible, un juego de cocina que encaja unas piezas en otras. El material tradicional voluminoso añade 10–15 L a cada fila.

Compra la mochila al final

La mochila se dimensiona según el equipo, no el equipo según la mochila: una mochila demasiado grande acaba llena, y una mochila grande llena pesa. Reúne primero el resto de tu material (la guía de montaje indica el orden), amontónalo y compra la mochila que se traga ese montón más la comida con un palmo de margen. Recortar el peso base también encoge la cifra de litros.

Afina el ajuste

El orden de carga importa: lo pesado cerca de la columna, a la altura de los omóplatos. Luego, de pie: primero el cinturón, ceñido sobre los huesos; los tirantes hasta que abracen sin apretar; los tensores de carga (esas cintas pequeñas en la parte alta de los hombros) tensados a unos 45 grados. La mochila debería dar la sensación de apoyarse en ti, no de colgar de ti.

Pruébala con peso

Una mochila vacía en una tienda no te dice nada. Métele 8–10 kg —las buenas tiendas tienen sacos de arena, o lleva tu propio material— y sube escaleras durante diez minutos. Los puntos de presión que aparecen en el minuto ocho son los que arruinan el tercer día. Nuestras recomendaciones de mochilas compactas llevan cifras honestas de litros y peso desde las que partir.